I LOVE MANOLO’S

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Vaya, creo que no voy a descubrir ahora las Américas si digo que me encantan los zapatos. Sí, y si son de tacón, mucho más. Soy de las típicas que, de niña, se calzaba los tacones de mamá (o de la abuela) y se paseaba por toda la casa haciendo cuanto más ruido mejor, con un bolso colgado del hombro, que procuraba conjuntar, aunque no siempre lo conseguía. Y sé lo que estáis pensando, menudas pintas… Es más, creo que hasta algún tacón salió un poco perjudicado con tanto ajetreo.

Pues bueno, después de unos años poniéndome los zapatos de mamá, llegó el momento en que me pude empezar a calzar mis propios tacones y claro, con el tiempo, una se ha ido volviendo experta en andamios. Hay gente que, cuando me ve encima de mis tacones, me pregunta: Tú? Con tacones, con lo alta que eres?? (1’73m, tampoco creo yo que sea para tanto). Pues sí, yo con tacones!! Chicas, tal y como me dijo un día mi colega Marc Giró, editor de moda de la revista Marie Claire: “Los tacones son para que los luzcan las chicas altas!! En las bajitas, son un quiero y no puedo”. Pues yo, que me fio mucho muchísimo de él, tomé nota y desde entonces me aplico el cuento.

Bueno, pues en cuanto he podido, he empezado a coleccionar andamios, de las marcas más variopintas y las que, por supuesto, me he podido permitir. Viajar a Menorca es una gozada (a parte de por otras muchas cosas) para descubrir a Mascaró, tanto a Jaime (http://www.jaimemascaro.com) como a Úrsula (http://www.ursulamascaro.com). Sus sandalias me vuelven loca y te dan ese toque chic y elegante en cualquier celebración. Bimba y lola (http://www.bimbaylola.es) tiene tacones para el día a día que llevo hasta la saciedad. Pedro Miralles (http://www.pedromiralles.com) me gusta, tengo dos, pero lamento decir que me destrozan los pies (aunque sigo poniéndomelos). Pero hay unos zapatos de los cuales me he enamorado por completo…

Fue en marzo de 2008 cuando tuvimos el primer contacto visual, en Nueva York. Fui a verlos como si de una cita se tratara, nerviosa, pensando cuándo iba a llegar el momento, y cómo sería en encuentro. Hasta que llegó: Ahí estaban… En el número 31 de la Calle 54. Lujo, tentación y admiración (bueno y un poco de pena por no poder llevarme ningunos). Sabía que tarde o temprano me haría con unos Manolo Blahnik.

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Manolo Blahnik, 31 West 54th Street NY  http://www.manoloblahnik.com

Y ese sueño, así, de repente, un buen día, se cumplió (este verano para ser más exactos). Paseando por Barcelona con una de mis mejores amigas (Montse Sarri, amante también de los zapatos y los andamios, y una estupenda diseñadora que os presentaré un día) decidimos entrar a la tienda que Manolo Blahnik tiene en el Hotel Mandarín de Paseo de Gracia. Es un auténtico museo y ese día me apetecía llegar a casa con una obra de arte en las manos, que ahora me pongo en los pies.

Sé perfectamente que no es lo material lo que te permite alcalnzar la felicidad, pero tengo muy claro que ayuda. No hay quien me borre la sonrisa de la cara cuando veo a Carrie Bradshaw taconeando por Nueva York con sus Manolo’s y pienso que yo hago lo mismo por Barcelona.

Ah! Y sigo ampliando mi colección de andamios. Cuáles serán los próximos en mi armario? Hay varios candidatos…

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